Hubo días en los que vino de visita
me trajo libros y una sonrisa
se quedó a dormir, nos hicimos compañía
se probó mi corazón y mi camisa
cociné nuestra comida favorita
su abrazo me alejó de la cornisa
paseamos por el río al mediodía
escribí su nombre en mis sueños con tiza
le regalé mi canción más bonita
aprendimos a incendiarnos sin prisa
fundí bajo el sol su piel con la mía
descubrí en ella lo que mi alma precisa
vio en mis ojos lo que nadie veía
pero son solo palabras que arrastró la brisa
porque de nada de esto se enteró todavía.
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